De Sara Martino
Las prendas delicadas
de una niña al nacer,
tímida pincelada
de un cálido amanecer.
La sangre descolorida
de un herido mortal,
una manzana ya mordida
del pecado original.
El amor que no es rojo
porque acaba de empezar,
o el temblor de los ojos
de reciente infidelidad.
El sudor de un corredor
al traspasar la meta,
la madre que con amor
ve a su hijo tomar la teta.
Las rosas de un jardín
que gastaron su color,
que carecen su fin.
pero mueren de dolor.
Una simple gota
de vergüenza en tu casa,
envidia que no se agota
mirada que amenaza.
de una niña al nacer,
tímida pincelada
de un cálido amanecer.
La sangre descolorida
de un herido mortal,
una manzana ya mordida
del pecado original.
El amor que no es rojo
porque acaba de empezar,
o el temblor de los ojos
de reciente infidelidad.
El sudor de un corredor
al traspasar la meta,
la madre que con amor
ve a su hijo tomar la teta.
Las rosas de un jardín
que gastaron su color,
que carecen su fin.
pero mueren de dolor.
Una simple gota
de vergüenza en tu casa,
envidia que no se agota
mirada que amenaza.
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