Era la noche del sábado 3 de agosto. Me levanté a mirar el oscuro cielo, había tormenta y hacía frío.
Tenía que hacer muchas cosas, una de ellas era llamar a Matilda, no me caía bien, y le había prestado unos libros que necesitaba y me tenía que devolver hacía 4 días y me iba a ofrecer para ir a buscarlos.
Levanté el teléfono y marqué el número. Apenas escuché un "hola" cuando ....BRUM!!!.... todo se volvió negro.
Abrí los ojos, era de día, no hacía frío, pero me dolía la cabeza y supuse que tenía fiebre.
Me levanté del piso, me dolía todo el cuerpo y no sabía donde estaba. Lo único que pude reconocer de aquella casa, eran mis libros.
Corrí y corrí hasta que llegué a un baño. Me miré al espejo y quedé inmóvil. No entendía como había ocurrido, pensé que me había vuelto loca.
Fue ahí cuando tocaron la puerta, fui a atender, y comprendí, yo era ella y ella era yo, que esperaba afuera.
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